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Julio Vázquez

Microbiólogo molecular. Una vida entre la profesión y la aventura.

Julio Vázquez

Julio Vázquez

Una vida entre la profesión y la aventura

Al frente de este buque insignia para el estudio de las enfermedades infecciosas se encuentra, desde hace algo más de dos años, el Dr. Julio Vázquez. El director nos recibe con la calma propia de esas personas que parece que siempre están aprendiendo, a pesar del tiempo desgranado. Queremos conocer de primera mano su apasionada vivencia como microbiólogo molecular. Una historia de trabajo y de aventura.

Aunque el doctor Vázquez nos cuenta que llegó al mundo de la microbiología por casualidad, lo hizo para quedarse. Cuando todavía era un joven inexperto, sin haber acabado la carrera y sin saber muy bien hacia dónde dirigir sus pasos, solicitó una entrevista en el Centro Nacional de Microbiología. Le admitieron como asistente voluntario, lo que compaginó con sus estudios.

Tiempo después terminó la carrera y realizó su tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid. Tuvo la suerte de conocer a algunos de los mejores microbiólogos del mundo, que comenzaban a despuntar en el campo de la microbiología molecular, y consiguió una beca del Ministerio de Educación para realizar un periodo de entrenamiento postdoctoral junto a ellos en la Universidad de Sussex, en el Reino Unido. Ahora sí, a Julio Vázquez se le despertó, a partir de este momento, una apasionada vocación por la microbiología molecular.

En aquel entonces, el Dr. Vázquez aprendía de todos y todo lo que le rodeaba, pero hubo dos microbiólogos que le marcaron especialmente, “quizá porque fueron los más aventureros… y siempre he tenido en la cabeza la relación entre la profesión y la aventura”. Se trataba de Julián de Zulueta, “el señor de los mosquitos”, doctor en medicina, epidemiólogo, y director de numerosas campañas contra la malaria durante los 25 años que trabajó para la Organización Mundial de la Salud (OMS); y, sobre todo, de John Maynard Smith, un genetista evolutivo nacido en Londres, y uno de los fundadores de la Universidad de Sussex, candidato en varias ocasiones al premio nobel de medicina.

El Dr. Vázquez reconoce ser también una persona inquieta, amante de la aventura y los retos. Quizá por ello, además de su estancia postdoctoral en Sussex, tuvo tiempo de realizar otra estancia en el Instituto Pasteur de París, así como de colaborar durante unos años con la Organización Panamericana de Salud en el control de enfermedad meningocócica.

Su carrera siempre se ha mantenido enganchada a lo que hoy es el Instituto de Salud Carlos III, incluso antes de que existiera, cuando el Centro Nacional de Microbiología solo era un centro dependiente de lo que entonces se llamaba Administración Institucional de la Sanidad Nacional. “Desde el principio formé parte del núcleo duro de los microbiólogos del Carlos III y de la idea de crear un centro de laboratorio de salud pública a imagen y semejanza de lo que pasaba en otros países de nuestro entorno”, comenta.

Hoy en día, el CNM, además de proporcionar apoyo científico-técnico al Sistema Nacional de Salud, tiene como función específica el control de las enfermedades infecciosas, para lo que ofrece servicios de diagnóstico y referencia, manteniendo además programas de investigación relacionados con la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de estas enfermedades.

Básicamente, mi campo de actuación ha sido desde siempre la enfermedad meningocócica, aunque también he trabajado mucho con listeria, gonorrea, malaria… incluso al principio de mi carrera, con la vacuna de la rabia”. Actualmente, como director del CNM, y aunque sigue siendo el responsable del laboratorio de enfermedad meningocócica, está interesado por toda la panoplia de enfermedades infecciosas que cubre el centro. Como nos cuenta el Dr. Vázquez, por su despacho pasan prácticamente todas las enfermedades infecciosas, desde el virus Chikungunya, al virus Zika o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, además de constituir el punto focal nacional para el Centro Europeo de Control de las Enfermedades Infecciosas para infección gonocócica, para infección meningocócica, y también para listeria.

El Dr. Vázquez subraya la importancia de la labor de vigilancia internacional en cuanto a las enfermedades infecciosas, y del compromiso de todos por el intercambio de información. “En este momento, en la aldea global, ya no existe un problema nacional en relación a las enfermedades infecciosas. Las enfermedades infecciosas pasan fronteras con mucha facilidad, por lo que la vigilancia debe ser una vigilancia más global que lo que era antes”.

Tal y como afirma el Dr. Vázquez, el principal hito en su campo fue empezar a aplicar la biología molecular en salud pública, allá por finales de los años 80 y principios de los 90, y todo el automatismo que vino después. “Tuve la suerte de trabajar con fragmentos de genes, descifrando cuál era la secuencia del ADN físicamente, delante de una radiografía, leyendo los pares de bases, hasta el momento actual, en el que somos capaces de secuenciar el genoma entero, a un precio muy bajo, y de una manera automática. Todos estos cambios han revolucionado lo que es el trabajo diario”.

Respecto a las coberturas vacunales en España, el Dr. Vázquez opina que son muy altas, al igual que ocurre en los países de nuestro entorno, y cubre de manera adecuada las necesidades de la población. En el caso de la vacuna de enfermedad meningocócica, para el Dr. Vázquez, y desde el punto de vista de la salud pública, no es una urgencia, ya que la tasa de incidencia de enfermedad meningocócica es la más baja de los últimos 70 años, “otro tema es si hablamos desde el punto de vista de protección individual. En ese caso, es lógico utilizarla, ya que ofrece un alto grado de protección ante una enfermedad tan severa, que causa una gran mortalidad y unas secuelas tan graves”.

Siguen apareciendo casos, por ejemplo, de tuberculosis o de sífilis, nos comenta el Dr. Vázquez, que necesitan de especialistas que trabajen en el día a día de los hospitales, porque las enfermedades infecciosas, por desgracia, no han desaparecido. Por suerte, tenemos muy buenos profesionales en este campo en nuestro país”.

El Dr. Vázquez reconoce que “a veces, es difícil encontrar un incentivo a un trabajo de laboratorio como el nuestro, en el que no se ven los resultados inmediatos, como sí ocurre con el contacto diario con pacientes… Aunque sepamos que los datos que aportamos puedan mejorar la salud de la población en general”. Sin embargo, Julio Vázquez sí parece encontrar esa motivación. “Mi incentivo es que, sorprendentemente, y a pesar de los años transcurridos, todavía me sigo divirtiendo con lo que hago. Eso me empuja a seguir adelante”.

2018-04-26T09:14:44+00:00