Slide thumbnail

Fermín García

Las vacunas podrían morir de éxito.
No debemos bajar la guardia

Fermín García

Fermín García

Las vacunas podrían morir de éxito. No debemos bajar la guardia

A pocos kilómetros de Sevilla, en una población llamada Mairena de Aljarafe, trabaja uno de los pediatras de atención primaria con más experiencia en el campo de la vacunación de toda España: Fermín García. Nos trasladamos hasta su centro de salud, donde nos recibe con una sonrisa afable y nos muestra la consulta desde donde, a diario, atiende a los más pequeños y sensibiliza a los más mayores para que los vacunen correctamente, y se prevengan así de la posibilidad de contraer alguna de las enfermedades frente a las que disponemos mecanismos de protección.

Él mismo padeció en su infancia una difteria muy grave. Apenas tenía 4 años. Su madre siempre le recordó lo bien que les había tratado el personal sanitario, y le inculcó un profundo agradecimiento hacia los profesionales que le salvaron. “Quizá, ese agradecimiento, sembró en mí una inclinación hacia la pediatría que germinaría años después”, nos cuenta el Dr. García desde su consulta, repleta de guiños hacia los más pequeños: peluches, dibujos y cuentos que se confunden por los estantes y paredes con el material clínico, y convierten el espacio en un lugar amable y cercano. “Mi madre me contaba que cuando, con 7 u 8 años, me preguntaban qué quería ser de mayor, siempre respondía lo mismo: médico, pero médico de niños”.

La entereza ante la adversidad, la capacidad de respuesta tremenda que muestran los niños, a pesar de “estar malitos”, como nos dice, le motivó a decantarse por la pediatría nada más comenzar la carrera de medicina. “Es admirable ver a un niño que padece una enfermedad, y que en cuanto tratas su problema correctamente, al día siguiente ya está jugando al fútbol”.

Ya como pediatra, se dedicó primero a un proyecto asistencial en atención primaria, y, poco después, comenzó a trabajar en la Consejería de Salud de Andalucía, donde se estaba concibiendo el programa de salud materno-infantil. “Fue en ese momento de mi vida cuando me decanté por las vacunas. Les vi mucho potencial, mucho futuro. Es un campo que siempre me ha atraído mucho… y que me sigue atrayendo, 35 años después”, comenta el Dr. García, todavía con la sonrisa intacta.

Sin dejar su profesión como pediatra, el Dr. García ha dedicado gran parte de su vida a profundizar en el conocimiento, estudio y divulgación de las vacunas. Ha participado en comités asesores en vacunología tanto en Andalucía como en el resto de España; ha sido miembro de la denominada “Ponencia de vacunas”, donde se agrupan los responsables de vacunas de distintas comunidades autónomas, y, actualmente, es vicepresidente 2º de la Asociación Española de Vacunología (AEV) y miembro de la comisión asesora de vacunas de Andalucía.

Su historia profesional siempre ha ido ligada a la sanidad pública. “Un campo, precisa, que me ha permitido conjugar dos facetas básicas en mi vida: el compromiso por cambiar las cosas, por desarrollar estrategias concretas que mejoren la salud de la población, junto a mi compromiso solidario”. Respecto a la primera faceta, y durante su larga trayectoria profesional, el Dr. García Rojas también ha sido vicepresidente de la Sociedad Canaria de Salud Pública, vocal de la junta directiva de la AEV, vicepresidente 1º, y desde 2013, presidente. En cuanto a la segunda, nos cuenta que todos los aspectos solidarios los pudo canalizar a través de UNICEF Canarias, organización de la que actualmente también es presidente autonómico.

Cada una de sus experiencias profesionales le ha permitido conocer a otros profesionales del mundo de la vacunología; “grandes profesores, de los que he ido aprendiendo, y sigo haciéndolo; y grandes compañeros”, rememora. Recuerda con especial cariño y respeto a alguno de sus mayores referentes, como el Dr. José González Hachero, catedrático de Pediatría de la Universidad de Sevilla, o el Dr. Francisco Calvo Torrecilla, catedrático de Medicina Preventiva la Universidad de Málaga.

Desde sus primeros años de ejercicio hasta la situación actual, reconoce que se ha evolucionado enormemente. “Cuando acabé la carrera, se contaba con muy pocas vacunas, no había un calendario establecido, y se vacunaba a muy poca gente. Ni siquiera se sabía a cuánta, porque no teníamos un sistema de registro que nos permitiera, como ahora, obtener los datos de quién se ha vacunado, de qué, etc.”.

Además de destacar las numerosas vacunas de las que se dispone en nuestros días, para el Dr. García es fundamental poner en valor los esfuerzos de la salud pública por extender el uso de la vacunación, y por mejorar su accesibilidad. “En este sentido, el cambio ha sido tremendo”, afirma. “De un panorama, en el que, cuando yo empecé, había apenas un punto de vacunación por ciudad o por provincia, a otro diametralmente opuesto. Pensemos que, sólo en Andalucía, hoy en día superamos los 1.500 puntos. Ahora, la población puede acceder a las vacunas desde cualquier centro de salud donde existan las condiciones necesarias para garantizar su seguridad”.

Pero no hay que bajar la guardia, advierte el pediatra. En su opinión, aunque gracias a las vacunas, hay muchas enfermedades que ya no se ven, “no podemos creer que han desaparecido del todo, si no, las vacunas podrían morir de éxito”. Al Dr. García le preocupa que, ante este éxito, nos olvidemos de que la razón por la que no existen determinadas enfermedades es precisamente por las políticas de vacunación, y se corra el riesgo de que la población deje de vacunarse, con las consecuencias sanitarias que ello puede ocasionar. “El problema es que nos creemos demasiado seguros”. Por eso, para este pediatra, la educación en salud, la divulgación de los beneficios de las vacunas, y el cumplimiento de calendarios vacunales son tan importantes.

Aunque hayamos avanzado mucho en cuanto a las vacunaciones infantiles, sigue habiendo retos, porque sigue habiendo enfermedades que se pueden prevenir mediante una vacuna y una vacunación correcta”, nos asegura el Dr. García. Para él, como pediatra de atención primaria, la satisfacción de poder evitar el sufrimiento de los más pequeños, mediante las vacunas, se extiende a la satisfacción por ayudar a sus familiares y a su entorno más cercano, “porque se tratan enfermedades que no sólo causaban sufrimiento a las personas que las padecían”.

El horizonte, nos comenta, también se enfrenta a retos más ambiciosos, como lograr la vacuna contra el sida o contra el virus del Ébola, y otras enfermedades que afectan a especialmente a las sociedades menos favorecidas. No obstante, el Dr. García subraya que el mundo de la vacunología es muy importante para la salud pública. “Es evidente que la medicina asistencial es fundamental, pero lo que me atrae del mundo de las vacunas, es que estás colocando un paraguas frente a muchísimas enfermedades y para un gran número de población. Hablamos de millones de personas, que hoy en día se están vacunando de múltiples enfermedades, y que se aseguran de una protección eficaz. Por eso, creo, y espero, que de aquí a muy poco tiempo, ese número de enfermedades cubiertas por las vacunaciones vaya aumentando, en beneficio de todos”.

2018-04-26T09:14:51+00:00